El desafí­o para la generación actual

Así­ fue como Uruguay se transformó en el hogar de los refugiados mennonitas y de sus descendientes. No cabe duda que esto no sucedió por coincidencia, sino que todos los acontecimientos fueron guiados por la poderosa mano de Dios con una meta especí­fica. Ahora está en las manos de la generación actual, el estar dispuestos a ver este paí­s y a su pueblo con los ojos de Dios y amarlos con su corazón, para poder ser un canal de su bendición.

Tenemos un gran desafí­o por delante: Ganar el Uruguay para JESÚS, a través del amor y del poder de Dios!